RESUMEN INTEGRADO DE LA SEXTA SEMANA DE CLASES: RCIU, Enfermedad Hipertensiva del Embarazo/Clave Azul, Diabetes Gestacional. Colestasis Intrahepatica del embarazo
El retraso del crecimiento intrauterino (RCIU) se refiere a la incapacidad del feto para alcanzar su potencial de crecimiento genético. Se clasifica en simétrico (afectación proporcional de todos los órganos, suele iniciarse en etapas tempranas del embarazo y se asocia a causas genéticas o infecciosas) y asimétrico (el crecimiento corporal está más comprometido que el cerebral, aparece en etapas tardías y se asocia con insuficiencia placentaria). El diagnóstico se basa en la medición ecográfica de biometría fetal y el estudio Doppler. El RCIU aumenta el riesgo de complicaciones perinatales y requiere seguimiento estrecho y, en casos graves, interrupción del embarazo.
La enfermedad hipertensiva del embarazo (EHE) es una de las principales causas de morbilidad materna y fetal. Incluye preeclampsia, eclampsia, hipertensión gestacional y crónica. La preeclampsia se caracteriza por hipertensión después de las 20 semanas con daño a órganos diana (riñones, hígado, sistema nervioso, entre otros). La Clave Azul en protocolos obstétricos se activa ante signos de preeclampsia grave o eclampsia, como cefalea intensa, alteraciones visuales, epigastralgia, hipertensión severa o convulsiones. El manejo incluye antihipertensivos, sulfato de magnesio y, si es necesario, finalizar el embarazo.
La diabetes gestacional es la intolerancia a los carbohidratos que se diagnostica por primera vez durante el embarazo. Se asocia a macrosomía fetal, parto traumático, preeclampsia y riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. Se diagnostica mediante test de tolerancia oral a la glucosa (75 g) entre las semanas 24 y 28. El tratamiento incluye dieta, ejercicio y, si es necesario, insulina. Un buen control glicémico es clave para evitar complicaciones.
La colestasis intrahepática del embarazo es un trastorno hepático exclusivo del embarazo, caracterizado por prurito (especialmente en palmas y plantas) y elevación de ácidos biliares en sangre. Aunque no suele representar un riesgo importante para la madre, se asocia con aumento del riesgo de muerte fetal súbita, parto prematuro y sufrimiento fetal. El tratamiento incluye ácido ursodesoxicólico y vigilancia fetal estrecha. En general, se considera la inducción del parto alrededor de las 37 semanas para reducir riesgos.
Estas condiciones requieren una atención prenatal especializada, seguimiento continuo y decisiones clínicas oportunas para proteger tanto a la madre como al feto. La detección temprana y el manejo adecuado son esenciales para reducir complicaciones y mortalidad perinatal.
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